El Usurpador del Imperio (The Silver Branch, in Spain)

And now I am on the track of Spanish material about Rosemary Sutcliff, I have found this too about The Silver Branch (I think) . This too I have yet to translate!

EL USURPADOR DEL IMPERIO - Rosemary SutcliffEsta novela es la segunda parte de una saga formada por los siguientes títulos: El águila de la IX legión, ya reseñada, La rama de plata (titulada en español El usurpador del Imperio) y Los Portadores de Lámparas(también traducida como Aquila, el último romano)

El usurpador del imperio no es una segunda parte de El águila de la IX legión, puesto que son novelas independientes. Pero las historias que narran ambas mantienen una continuidad pese a los casi doscientos años que transcurren entre una y otra, a través de una especie de cordón umbilical que es a la vez físico y espiritual: La familia Aquila, un anillo, y la sombra de la legión perdida.

La historia trascurre en Britania, durante la denominada crisis del siglo III, más en concreto en el período que se denominó la revuelta de Carausio o revuelta Carausiana. El imperio romano está gobernado por la Tetrarquía (dos augustos, Diocleciano y Maximiano, y dos césares, Constancio Cloro y Galerio) y en Britania gobierna Carausio, autoproclamado emperador de Britania. El gobierno de Carausio fue consentido durante un tiempo, probablemente porque problemas más urgentes tenían los tetrarcas en otras fronteras del imperio, pues se extendió a lo largo de siete años. Durante estos años Carausio tuvo bajo su mando –parece que pacíficamente- las tres legiones acantonadas en la isla.

A la ciudad de Calleva llega el protagonista, Justino. Miembro del cuerpo médico de las legiones, es un cirujano a quien un destino tan poco apetecible como Britania le resulta deseable, pues quiere conocer las tierras de sus antepasados. En el cuartel conoce al centurión Flavio, con quien descubre le unen lazos de lejano parentesco, y con el que enseguida congenia. Ambos amigos descubren un día que Alecto, la mano derecha del emperador Carausio, está conspirando con los sajones para derrocarle, pero sus denuncias caen en saco roto y son enviados al Muro como castigo. La sombra de cualquier conspirador es alargada… y el Muro ya no será un lugar seguro para Flavio y Justino.

La novela reúne, al igual que ocurre con El águila de la IX legión, una serie de elementos que la han llevado siempre al estante de las librerías que tiene el cartel de «novela juvenil». No creo que estemos ante una novela escrita especialmente para jóvenes, o al menos no sólo para ellos. Pero sí es verdad es que los protagonistas son jóvenes (tal vez en exceso para que uno de ellos ya sea centurión) valientes, leales, emprendedores y honestos a carta cabal. Como tienen que ser los héroes. A los malvados se les reconoce al instante aunque disimulen su lado oscuro bajo los ropajes de la cordialidad. Se subrayan valores como la amistad, el trabajo bien hecho o la lucha contra la injusticia. Y aunque en el relato no corra excesiva sangre, ni excesivo vino, ni los protagonistas se relacionen con mujeres de mala vida ni empleen expresiones que puedan sonrojar a la tía abuela Honoria, pese a que algún lector pueda apreciar en todo esto un excesivo o marcado tono juvenil, es un libro para todos los públicos. Las novelas de Sutcliff, al menos las que he leído, tienen una gran calidad literaria, son de una gran riqueza descriptiva, el argumento está bien tramado y su escenario histórico bien construido.

Como es inevitable una comparación con la novela que la precede en la trilogía, diré que en ésta los personajes están mucho más elaborados, sobre todo en el aspecto psicológico, y existe un número importante de secundarios que habitan la frontera entre la luz y la oscuridad: no son tan maniqueos, tan simplotes. También en esta ocasión el protagonista principal tiene un pequeño defecto físico. Justino, es cirujano por vocación, pero también porque no superó en su día las pruebas físicas de los legionarios, aspecto éste que supuso una decepción familiar pero que a él le libró de un destino no deseado, aunque le granjeó un permantente sentimiento de inferioridad. Estas pinceladas de imperfección en uno de los protagonistas añaden verosimilitud y humanidad al relato.

La mayor profundidad y variedad de los personajes, y el ritmo bien sostenido con el que transcurren los sucesos que se narran, son algunas de las razones por las que, en mi opinión, esta novela es mejor que la primera de la saga.

Tal vez el aspecto más endeble de la obra, según mi personal percepción, es la ingenuidad con la que se plantean las relaciones entre los miembros de las tribus britanas y los ciudadanos de Roma. Siempre hay un amigo indígena, y la lealtad a Roma y la romanización son temas tratados de manera especialmente candorosa. También resulta cuando menos curioso que «destinen» a una provincia rebelde, en manos de un autoproclamado emperador, a un legionario, -aunque sea cirujano- desde el otro extremo del imperio. Pero bueno, no vamos a ponernos puntillosos. (Este pequeño detalle sólo es eso, un pequeño detalle. Yo aún recuerdo el caso de un ex esclavo convertido en optio «a dedo»). Debe tenerse en cuenta que esta novela fue escrita en 1957, y pese a ello, disfruta de una espléndida madurez

Una de las cosas que me gustaron, pues me resulta muy evocador este tipo de detalles, es el pequeño prólogo con que empiezan las dos novelas, en el que se nos detalla qué pequeño descubrimiento arqueológico se tuvo en cuenta en la gestación del relato.

Como curiosidad, añadiré que si Carausio consiguió hacerse con la púrpura imperial –y mantenerla- fue debido a que controlaba la flota de naves que protegía el canal de la Mancha de ataques de piratas y sajones (la Classis Británica). Parece, pues, que fue ésta una de las primeras ocasiones en que la potencia naval decidió el devenir de la Historia en Britania.

Con relación a la autora, decir que Rosemary Sutcliff (nacida en Surrey, Gran Bretaña, en 1920 y fallecida en 1992) es la autora de otra novela comentada y recomendada por este blog, Naves negras ante Troya. Gozó en vida de un amplio reconocimiento en el ámbito anglosajón, en el que obtuvo numerosos premios literarios. Fue una gran lectora desde su infancia, pues problemas de salud la ataron desde muy joven a una silla de ruedas. Empezó a escribir finalizada la segunda guerra mundial. A esta escritora se la ha considerado siempre «escritora para niños» o «escritora juvenil». La propia Rosemary Sutcliff decía que ella escribía para todo el mundo, para lectores de nueve a noventa y nueve años. Lo único malo de esta etiqueta es que en ocasiones parece utilizarse el calificativo con una cierta condescendencia, como si escribir una buena novela fuese más fácil simplemente por estar dirigida a lectores jóvenes, como si la literatura juvenil fuese un subgénero menor o de tercera división, o como si el hecho de que los jóvenes se apropien de una novela suponga un demérito para su autor. Pero esto … es otra historia. Si lo que acabo de contar le resulta a alguien atractivo, que no se deje perturbar por el estante donde esté situado el libro. Tal vez no se considere inoportuno al hilo de esto comentar que El águila de la IX legión fue citada por Simon Scarrow como uno de sus tres libros favoritos en la entrevista que amablemente contestó para Hislibris.

Señoras y señores, con ustedes, El usurpador del imperio.

Source: here Hislibris.com

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